Lo importante

De regreso a octubre, las elecciones presidenciales van configurando un paisaje binario: son sólo dos los que tienen posibilidades de ganar.

Editorial 19: El 38 está cargado!

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De regreso a octubre, las elecciones presidenciales van configurando un paisaje binario: son sólo dos los que tienen posibilidades de ganar. Las estrategias de moderación que ensayan los principales candidatos resultan poco efectivas en un clima de desestabilización constante. Más allá de las intenciones de no confrontación, la realidad argentina impone en cada circunstancia la necesidad de definiciones por parte de los que anhelan ocupar el sillón presidencial.

Las PASO consolidaron a Scioli como el candidato del proyecto y a Macri como el opositor con más chances de disputarle la elección. A pesar del desgaste lógico de 12 años de gobierno, el kircherismo goza de buena salud. Según los expertos en catástrofes, a esta altura del año, la Argentina ya debería haber volado por los aires. Una inflación galopante y un dólar por las nubes iba a paralizar la economía y la industria, llevando inevitablemente al estallido social. Pero nada de eso sucedió. Muy por el contrario, la Argentina sigue desarrollándose y generando empleo a contramano de la ya inocultable crisis internacional.

El 38% está cargado. Eso es lo que enfurece a los sectores opositores. Porque aunque prendan fuego todas las pantallas y hagan lo imposible para construir tragedias, en el fondo saben que la fórmula Scioli-Zannini es un enlace difícil de romper. El FPV ganó en 20 de los 24 distritos por una diferencia de ocho puntos respecto de Cambiemos. Sin embargo, esto no es suficiente para ganar en primera vuelta. Un escenario de balotaje podría desatar argumentos muy fértiles para construir un clima de desestabilización. A sólo diez años de aquel formidable golpe que los pueblos de América le dieran al ALCA en Mar del Plata, la derecha ha renovado su estructura y su estrategia. Han encontrado la manera de noquear gobiernos de una cachetada. El golpe blando alerta a los pueblos de América sobre el gran peligro de la desmovilización.

Las preguntas son muchas y muy pocas las respuestas. ¿Cuál es la estrategia de Scioli ante una oposición organizada y preparada para construir escenarios desfavorables? Mientras Macri, que no puede crecer más para la derecha, cambia su discurso anti estatal para ir por los votos que le faltan, Scioli la tiene más complicada. Pareciera que su tarea tiene que estar enfocada en captar los votos en ambas direcciones: a quienes ante una posición más de izquierda no le creen al Scioli kirchnerista, y a los que no les interesa quién sea el que gane, mientras mantenga la estabilidad económica alcanzada.
Seguramente Scioli deseó llegar al tramo final de la campaña en un contexto de mayor comodidad en donde la oposición se sacara los ojos mientras él hablara de los logros conseguidos. Pero los hechos ocurridos en Tucumán, al igual que las inundaciones o el caso Nisman, ponen de relieve el alto calibre de la disputa política. No por los temas en sí que se discuten, sino por el trasfondo que se desprende de ellos. Cada conflicto pone de manifiesto lo que falta y lo conseguido, lo que se hizo y lo que no se quiso hacer. De esta manera, la elección de octubre se va transformando en un plebiscito del gobierno que exige al candidato oficialista profundizar su discurso en pos de marcar la cancha.

La derecha no ha podido construir propuestas superadoras, su estrategia empieza a reducirse a sembrar el miedo y la desconfianza. Su única esperanza es ahondar en el desprecio a la política y al Estado. A través de su principal referente, Jorge Lanata, llegaron a acusar a Aníbal Fernández de narcotraficante y de responsable intelectual del triple crimen de General Rodríguez. Un disparate que se terminó cuando el testigo estrella, José Luís Salerno, declaró en sede judicial que no habían sido ciertas sus afirmaciones en televisión y que sólo lo había hecho con el objetivo de obtener favores. Este es sólo un aspecto del andamiaje conspirador y golpista de una derecha con gran capacidad para crear cucos. El último ejemplo es el de Tucumán. Si bien repudiamos enérgicamente la represión de la policía, no podemos dejar de señalar que hubo un claro intento de desestabilización institucional planificado y pensado previamente. Junto a las urnas prendidas fuego y las imágenes de represión de la policía se difundieron fotos apócrifas y declaraciones falsas repetidas incansablemente por todas las pantallas posibles. El objetivo: instalar el descontento y el caos, poner en un segundo plano la derrota electoral y adjudicarse una victoria virtual.

Lo importante
El mito fundante de la política argentina entre morenistas y saavedristas, entre conservadores y revolucionarios se repite en un ciclo sin fin hasta nuestros días. Los nombres van cambiando, pero en el fondo es la misma discusión. Como decía el Che, sólo caben dos posiciones en la historia: o se está a favor de los monopolios, o se está en contra de los monopolios. Pasaron muchos años y, sin embargo, estas palabras no sólo no han perdido vigencia, sino que serán el eje de acumulación del proceso que viene. No hay posibilidad de seguir avanzando en el rumbo de independencia económica con inclusión social, sin enfrentarse aun más a las corporaciones.

Hoy la continuidad está en manos de Scioli, el único candidato que asegura seguir adelante con lo construido durante estos doce años. Sus sigilosos movimientos lo ubicaron en el centro de la escena de una Argentina signada por profundas transformaciones. Su identificación con un perfil conservador lo llevó varias veces a roces con los Kirchner y la decisión de ofrecer la vicepresidencia a un hombre del riñón del Kirchnerismo como Zaninni, habla de la necesidad de Scioli de mostrar compromiso y claridad en su discurso. Aquel piloto de motonáutica que dio sus primeros pasos en la política junto a Menem y que terminó enfrentándolo como vice de Néstor es hoy el hombre con más chances de ser presidente. Pero para que eso ocurra, hay que ganar en octubre. El 38% no le alcanzaría a Scioli para ganar en primera vuelta y, si llegara a producirse una segunda vuelta, las chances de Macri posibilidades aumentarían considerablemente.

Ganar una elección depende de que el pueblo pueda construir como propia una victoria. Hay una oportunidad histórica que nos tiene como protagonistas y que en todo momento se muestra con final abierto. Es el tiempo de las organizaciones, de los que durante estos años construimos sin mezquindades y sin prejuicios el sueño de que la patria es el otro. Nunca antes se pudo avanzar tanto en materia de derechos sociales y humanos sin que los militares usurparan el poder y detuvieran el tiempo de lo político con sangre y fuego. Esto no quiere decir que no haya riesgos, que no se pueda retroceder o incluso perder. Lo importante es entender que adelante de tanto camino recorrido, nos esperan nuevos conflictos y nuevas batallas que dar. Es hora de calzarse el 38(%) en la mochila y salir a construir la victoria.

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