Entrevista exclusiva con Colette Soler

El capitalismo es un sistema de producción incesante de gadgets (notebooks, celulares, etc) que parecen “comandar” la manera de gozar de cada quien y regular los intercambios sociales bajo las reglas del mercado.

¿Los sujetos del Capitalismo son aún analizables?

Texto:


El día 18 de abril del 2015, se realizaron las IV jornadas de Clínica de Adultos I (cat. Lombardi) en la facultad de Psicología (UBA), “El psicoanálisis en la Crisis del Lazo social”, allí se presentó Colette Soler con su conferencia “Apalabrados por el Capitalismo”. A continuación presentamos la entrevista que se suscito a partir de dicha conferencia.


 

Colette Soler comienza realizar un recorrido conceptual alrededor de la teoría de los discursos de Lacan, invitándonos a reflexionar y a continuar interrogándonos acerca de las particularidades de nuestro tiempo.

En su idioma de origen, el francés, no existe el término “apalabrar” pero el equívoco permite situar los mecanismos de la estructuración del inconsciente como un lenguaje, tesis lacaniana, en la que es indispensable la presencia del Otro (fundamento del lenguaje humano), sede del código, quien aloja al nuevo sujeto en un discurso que lo precede.
Colette Soler se pregunta bajo qué coordenadas adviene el sujeto en el capitalismo. La proliferación de síntomas “novedosos” de nuestra época, no deja de ser prueba de que el sujeto es no-todo apalabrado, de que existe un márgen de libertad que lo hace singular, que resiste a la mera determinación, y que esa es la apuesta de un análisis. El capitalismo es un sistema de producción incesante de gadgets (notebooks, celulares, etc) que parecen “comandar” la manera de gozar de cada quien y regular los intercambios sociales bajo las reglas del mercado. Colette Soler nos recuerda que es Lacan quien tuvo total confianza en ese margen de libertad: un ser hablante no-todo gadgetizable por el capitalismo. A su vez puede leerse una posición ética que se desprende de las consecuencias de estar habitados por el lenguaje.
“El discurso en el que cada uno nace es como una patria de la cual uno puede querer exiliarse, y para poder irse, previamente hay que ser inscripto”. “Apalabrados” define el proceso de socialización o la forma de entrar al discurso, dado que el lenguaje regula el disciplinamiento de los cuerpos desde el principio. Dicho proceso de “alienación” al Otro no resulta suficiente para explicar la singularidad de los seres hablantes, Colette Soler “El colectivo es sujeto de lo individual”, porque si bien el lazo social puede estar dado por los distintos discursos que formula Lacan (del Amo, universitario, de la histeria y analítico) cada cuerpo es afectado de un modo particular. Este segundo proceso es llamado “separación”, para Lacan, y consiste en la asunción singular de las marcas del Otro, la toma de posición. Si bien es conocida la hipótesis lacaniana de carácter hegeliano de que “El deseo es deseo del Otro”, no hay que olvidar que no concluye en un mero determinismo del lenguaje, sino que el ser hablante se “separa” de dicho apalabramiento inicial. Aunque para separarse deba sostener un síntoma. Esa es la hipótesis freudiana que se centra en que el síntoma es un “conflicto”, desgarramiento subjetivo, entre la pulsión y la defensa, entre el deseo y el retroceso frente a él. Esto distingue al psicoanálisis de cualquier terapéutica que ubica al síntoma como un “error” de percepción, o una alteración de la conducta, dando por sentado cierta idealización de la normalidad. La ética fundada por Freud no se sostiene desde los ideales del bienestar ni la normalidad; de hecho se presenta como una alternativa a esos valores que segregan y mortifican a los seres “apalabrados”.
La verdad individualiza lo que el discurso colectiviza, porque la verdad es subjetiva, proviene del inconsciente de cada uno, y el inconsciente no es mera reproducción. El sujeto no sabe la verdad pero la articula en su inconsciente. Por eso la verdad no puede decirse más que a medias. El saber inconsciente es la manera que cada quien ha encontrado como modo de gozar de un cuerpo.
Colette afirma que no existe el inconsciente colectivo, el colectivo necesita al sujeto individual pero el sujeto individual no requiere del colectivo. Un análisis consiste en denunciar las identificaciones que el sujeto toma prestado del Otro.
El capitalismo, dice Colette, es un orden económico que regula la producción y distribución de los bienes, pero no establece ningún orden en los individuos. Pero en todo orden discursivo hay lo que no se representa por los significantes, que Lacan supo ubicar como Das ding, en principio y luego como objeto a.
El capitalismo produce objetos incesantes bajo la ilusión de colmar al sujeto, pero no hace más que confirmar la esencia desgarrada del ser hablante. Esta división subjetiva no ha sido resuelta por el capitalismo sino alimentada de modo sintomático por los gadgets del mercado. Ese empuje imposible de completar que Freud ubicó bajo el término pulsión. No hay “complementariedad” para el ser hablante, por eso su sexualidad excede la genitalidad. Lacan vendrá a agregar su tesis de que no hay relación sexual. No la hay por default, pues no hay acto logrado desde el punto de vista del goce. Un ejemplo de ello es la reciente polémica performance llamada “Posporno” donde queda expuesta la no relación sexual, ingenuamente bajo la idea de una “liberación” sexual. El psicoanalisis sabe que no son más que ficciones que hoy proliferan bajo la rúbrica de la sexualidad plena del capitalismo que instala el viagra casi como una necesidad.
Así los síntomas en el capitalismo apuntan a una suplencia de la no proporción sexual, que muchas veces intenta barrer con el sujeto, quien se presenta hiperactivo o depresivo como modo de resistencia del deseo. Colette plantea así la pregunta de si el capitalismo logrará gadgetizar totalmente a los humanos. ¿Logrará eliminar el sujeto como efecto singular del lenguaje? Para responder que Lacan no lo pensaba así, que confiaba en la estructura que él mismo había construido, y que no sucedería en tanto sigamos siendo hablantes. Así podemos decir que el sujeto es no-todo gadgetizable.
Colette Soler aclara que el enemigo actual del psicoanálisis no es el DSM y la clínica descriptiva, estadística, fenomenológica que no conoce de la verdad subjetiva. No lo es porque no hace hipótesis causal, no se ocupa de la causa. Y advierte que lo que si hace hipótesis causal son las neurociencias que plantean como hipótesis el retorno del hombre máquina del SXVII, la idea de que el humano se encuentra totalmente determinado por la maquina orgánica, neuronal, hormonal, genética. Sin embargo, por proponer una causa que se opone al sujeto mismo, es que se opone al discurso analítico. El capitalismo propone una nueva alienación que amenaza los márgenes de libertad del ser hablante desde partida, representándolo por una serie incesante de objetos, haciéndolo parte de esa cadena incesante bajo la ilusión del goce definitivo. El psicoanálisis no podrá subsistir así si no hacemos prevalecer la hipótesis del inconsciente en la cultura actual, eso dirá Colette “no está ganado de antemano” como un llamado a las nuevas generaciones de analistas.

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El Capitalismo, un fuera de Discurso

Dentro del marco de su visita en abril del 2015 en Bs. As. Y posterior a su conferencia “Apalabrados por el Capitalismo” que dicta en la Universidad de Buenos Aires pocos días antes, Colette Soler nos recibe en su habitación de hotel para que podamos hacerle unas preguntas.

-En primer lugar queríamos preguntar: ¿porque no considerar al discurso capitalista como un discurso efectivamente, algo que usted mencionó en la conferencia?

-Si, hable del fuera de discurso. Porque lo que Lacan llama Un discurso, es una… voy a decir… una máquina de lenguaje. Una Máquina de Lenguaje que permite, vía los enlaces entre los semblantes… establecer un lazo entre los cuerpos. Y entonces, lo que Lacan llama discurso, es un lazo social. Un Lazo social entre dos o más de dos individuos. Y el capitalismo como lo expliqué, permite grandes reuniones, conexiones… Pero en sí mismo, el capitalismo, su finalidad es de conectar cada individuo productor consumidor con los objetos que el capitalismo fabrica. Es decir, los objetos del mercado que llamamos Gadgets, para decir que no tiene nada que ver con un deseo que sería natural. Es un deseo que se industrializa casi.

-Bueno… En este sentido se escucha hablar de la falta del Otro para pensar la época, se escucha decir que ésta época está signada por la falta radical del Otro, cual es su opinión acerca de esto.

-Yo no quiero afirmar sencillamente ausencia del Otro, eso no es correcto. Hay una ausencia del Otro a nivel de los goces de los cuerpos, a nivel de los síntomas, tanto en el capitalismo como en la singularidad de cada individuo. Puesto que el inconsciente que preside al síntoma singular de cada uno, preside a síntomas que no hacen lazo, que son singulares, que no se comparten, se pueden acercar, pero no se comparten. Entonces al nivel de los goces y de la multiplicación actual de síntomas, podemos hablar de la ausencia de Otro Unificador. Sin embargo, no somos justo cuerpos, somos sujetos hablantes que Tienen un cuerpo, los dos juntos. Y a nivel del sujeto, en tanto que hablante, es su definición, es imposible decir ausencia del Otro. Todo lo que podemos decir es que en el mundo actual, parece que hay una fragmentación. Cada uno tiene su Otro y cada grupo tiene su Otro unificante. Pero no hay ausencia del Otro, más bien hay el problema de hacer acordarse entre ellos, los Otros Mayuscula, que constituyen comunidades.

-Ya que mencionaba la cuestión del síntoma, queríamos preguntarle por la posición del analista, porque el discurso analítico fue pensado como reverso del discurso del amo. ¿Qué consecuencias tiene para la posición del analista, éstos síntomas actuales, si es que se pueden llamar síntomas?

-Sería una pregunta efectivamente. La posición del analista es siempre la misma. El analista que ha recibido la lección de Freud, la y de Lacan, que va un poco más allá de la de Freud debo decir. El analista que ha recibido estas lecciones acoge el sujeto que se presenta con sus síntomas tal cual son. El analista no es alguien que se presenta como juzgando, evaluando los síntomas que convendría por su práctica, y otros que no convendrían. Entonces, el analista debe tener la adaptación a los síntomas que se presentan y ver como son las fijaciones de goce de las cuales el sujeto padece, y eso es el elemento que hace al psicoanálisis posible. Es que el sujeto a veces… Incluso los dichos adictos, que no se pueden destacar de un modo de goce compulsivo, no quieren…, no son satisfechos por esos modos de goce. Y es la división precisamente entre el goce que se impone y el sujeto particular que no lo acepta, que permite al análisis actuar con cada sujeto.

-Usted dijo en la conferencia que “el sujeto es No todo Gadgetizable”…

-Sí, lo creo. Creo que es lo que Lacan escribe en su discurso. Hay una barrera entre el goce producido, o sea el goce que se comparte, las formas común de goce por una parte, y la verdad, la verdad singular de cada uno. Verdad que proviene de diversos factores, pero fundamentalmente del Inconsciente, que no es colectivo, el inconsciente.

-Queríamos que nos hable también acerca del fenómeno de la segregación que se ve bastante hoy en día y que Lacan menciona en la proposición, al final de la proposición y en el seminario 11 también hacia el final, y que nombra como un tema de preocupación para el analista, de investigación incluso para la comunidad analítica.

-Sí, es impactante ver que en un texto que concierne al psicoanalista de la escuela según Lacan, termina con una consideración sobre el mundo, al nivel imaginario, simbólico, real. Lo que indica claramente que el psicoanálisis no se desinteresa del colectivo, como lo he dicho, para nosotros, el colectivo es el sujeto de lo individual, eso es una cita de Lacan.
Y entonces al final efectivamente, Lacan hace una previsión, la previsión de que los campos de segregación se van a desarrollar siempre más. Lo que verificamos perfectamente hoy. Y creo que en este texto, Lacan implícitamente, plantea una alternativa: o las diferencias individuales se agrupan y se vuelven compatibles vía el orden simbólico de un discurso o si no hay más, si los discursos dejan de ser en acción, lo que queda es el manejo del espacio y tiempo. Poner los unos, los que se parecen, en un lado, y los otros en otro lado. Y la segregación, no es la discriminación, es otra cosa. Las formas de segregación no son nuevas, por ejemplo podemos decir que en épocas, especialmente en algunos lugares, había una segregación interna al hogar de la familia. Los hombres de un lado del salón tomando su wiski y su cigarro, y las mujeres en otra parte. Segregación soft, pero Segregación. Y hubo la mujer que no podía entrar en algunos lugares, en algunas religiones, etc. Entonces, la segregación no es nueva pero toma ahora la dimensión de los campos de separación, los campos de segregación son los campos de separación. Y la segregación actual va con los muros, construye muros, nuevos muros. Y es cierto que es un signo de la época.

-Entendimos también que en su conferencia hubo cierto llamado a sostener el psicoanálisis, en función de que Lacan dice en varios lugares acerca de que la religión triunfará, o algo por el estilo.

-La religión triunfará, ahora (ríe). Tenemos alguna razón de pensar al menos que la religión toma… algunas religiones y algunos aspectos de la religión, toman un poder nuevo, sí, pero no es solo la religión, también la ciencia. La ciencia que forcluye las diferencias subjetivas, cualquiera sea la ciencia. Incluso las biológicas que no se dedican al sujeto, su campo es diferente. Entonces finalmente, la religión… el hecho de que la religión ahora toma otra figura más exigente que volvemos un poco a las guerras de las religiones, es quizás ligado a los efectos de la ciencia en el capitalismo, que es una reacción. Porque las religiones a pesar de todo, no forcluyen el sujeto, la ciencia forcluye el sujeto, no la religión. La religión es una manera de tratar el sujeto. Entonces hay un aspecto reactivo, y el psicoanálisis por supuesto que no trabaja por la religión, se trata también de tratar el sujeto y de dejar un sitio a lo singular de cada sujeto, no a lo que tienen en común con todos, eso no es lo interesante.

Entrevista realizada por Luis Prieto y Soledad Ré *

 

Entrevista y conferencia
www.nadieduerma.com.ar

* Ambos miembros del Foro analítico del Rio de la plata, para la Revista digital Nadie Duerma.

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