Cuba: La Maldición de Fidel

Editorial 29: Cuba, la maldición de Fidel

Texto: y


El desarrollo es un problema político. Cada vez que un gobierno latinoamericano se enfrenta a las urnas se pone en juego un conjunto de ideas. ¿Son las élites o las grandes mayorías? ¿Es el capital o los seres humanos? ¿Estado o Mercado?

Hoy, una ex guerrillera encarcelada y torturada en la dictadura dirige a Brasil. La hija exiliada de un General patriota, asesinado en las mazmorras pinochetistas, conduce Chile. Un guerrillero con seis balas en su cuerpo y 14 años de encarcelado y torturado lidera Uruguay. Un descendiente aymara permanentemente marginado y perseguido vence y arrasa en Bolivia. Un sencillo chofer ya no conduce colectivos, conduce a Venezuela. Las guerrillas nicaragüense y salvadoreña derrotadas en los 80 hoy gobiernan sus países. Néstor Kirchner, parte de una generación diezmada por la dictadura genocida, no dejó sus convicciones en la puerta de la casa de gobierno y hoy la primera sede de UNASUR lleva su nombre. Distintas historias pero un destino común: la unidad y la integración.

Fidel

La reciente noticia de que Cuba volverá a entablar relaciones políticas con los EE.UU. es fruto de esta unidad que empieza a dar sus primeros pasos. Las gestiones se mantuvieron en el más absoluto silencio y sin la menor filtración de información. Los diarios titulaban con asombro el intercambio de prisioneros entre los dos países y la reanudación de las conversaciones. El reclamo de más de una década por los cinco presos cubanos, encarcelados injustamente por defender a su país de la mafia cubana americana que reside en Miami, llegaba a su fin con el regreso de los últimos tres presos a Cuba.

El bloqueo económico y el hostigamiento por más de 40 años hacia la isla condenó a ese pequeño país a resolver sus necesidades sorteando inagotables obstáculos. Sin embargo, en términos científicos y sociales desarrolló logros que superan a los de muchas de las principales potencias. No sólo se les prohibía el comercio con EE.UU. sino también con cualquier país que luego pretendiera comerciar con EE.UU. Al igual que en el caso argentino de los fondos buitres, los yankis dictan leyes o sentencias, dependiendo el caso, que tienen efectos extra territoriales, como si fueran los dueños del mundo.

 

Bloqueo de ideas

Después de la caída del muro, las apuestas eran cien a uno contra Cuba. Era cuestión de días que esa isla cayera. La política de los EE.UU. había triunfado en el mundo y le había infligido una contundente derrota al campo socialista. El neoliberalismo tenía abierta la cancha para llegar a cualquier rincón del planeta. Así, ya no había límites al desarrollo feroz de la explotación y el saqueo. Fukuyama lanzaba su triste y celebre frase: “el fin de la historia”.

Contra todos los manuales y las predicciones de los gurúes del mercado, Cuba no se cayó. Aguantó y se sostuvo pasando momentos muy duros, llevando adelante situaciones de necesidad que harían dudar al más revolucionario de todos. De manera pacífica, el gobierno cubano logró torcer el brazo del imperio en las votaciones en la ONU, consiguiendo que la mayoría de los países votasen en contra del bloqueo.

La lucha del pueblo cubano por elegir su propio destino fue severamente castigada por EE.UU. durante más de 50 años y con el peor de los bloqueos. Los países latinoamericanos que se animaron a desoír las imposiciones de los norteamericanos también debieron enfrentar la desestabilización y las maniobras extorsivas del imperialismo, como en el caso argentino con los fondos buitres, los golpes de estado en Honduras y Paraguay o los intentos fallidos en Ecuador, Bolivia y Venezuela. A Venezuela, además, también se le aplican sanciones económicas para boicotear al gobierno de Maduro. Estos ejemplos son un nuevo capítulo de la misma batalla, una batalla de ideas, de concepciones sobre qué sociedades queremos construir. En esa batalla Fidel fue un pionero que supo contagiar de rebeldía a todo el continente y dio lugar al surgimiento de nuevos liderazgos.

En definitiva, reanudar las relaciones entre Cuba y EE.UU. es un logro de toda América y, en concreto, de los presidentes de la región que han presionado públicamente y en privado al gobierno norteamericano para que le diera una salida al coflicto. Esta nueva articulación latinoamericana fue impulsada por Fidel ya desde la coordinación de la resistencia al ALCA, donde Hugo Chávez, Néstor Kirchner y Lula fueron los otros protagonistas de la derrota de Bush. Chávez, Kirchner y Lula armaron los primeros encuentros que darían forma a UNASUR, el primer intento de institucionalizar la unidad sudamericana. Ese sueño subestimado por los medios se abrió paso hasta su consolidación. Hoy podemos ver como esa unión estratégica tuvo un saldo positivo, proponiéndose la integración económica pero con un claro posicionamiento político.

 

Conclusiones

Los cubanos eran el ejemplo en esos momentos de desesperanza, eran el faro que alumbraba apenas sobre las costas de América simulando el norte de un continente que tenía que encaminarse en su definitiva independencia. América toda ha dado un certero golpe al centro del imperio y lo hizo con sus propias herramientas, pacíficamente y con unión de las naciones. En ese marco, el gesto del Papa de acercar las posiciones no se puede leer como una operación política, fue una acción que sumó proporcionalmente al resultado. Cuba jamás hubiera podido llegar a este punto de acuerdo sin una América con las características que hoy tiene.

Por primera vez en la historia de la humanidad, y particularmente en nuestra América, la pobreza no es fruto de la escasez de recursos ni de catástrofes naturales sino de sistemas injustos y excluyentes. Esta nueva realidad nos impone nuevos desafíos. UNASUR es la unidad de 400 millones de personas en 17 millones de km2. Con sólo unirnos podríamos formar la cuarta economía del mundo con el 6% del PBI mundial, un tercio de las fuentes de agua dulce del planeta, el primer lugar en la producción de alimentos y con reservas de hidrocarburos para los próximos 100 años.

Para Cuba, esta es la oportunidad de profundizar el socialismo, pero para América, es la oportunidad de librarse definitivamente de los condicionamientos yanquis. Como dijo Rafael Correa, tal vez los europeos tengan que explicarle a sus hijos por qué se unieron, pero nosotros deberemos explicarle a los nuestros por qué nos demoramos tanto.

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