Editorial #26

Los buitres de afuera y de adentro

Texto:


Los buitres de afuera

Si la Argentina acatara el fallo del juez Griesa y pagara un sólo billete de lo que se le reclama, automáticamente condenaría a las próximas generaciones al endeudamiento externo y eterno. La activación de la cláusula RUFO habilitaría a los acreedores reestructurados a reclamar igualdad en el pago, elevando la deuda en 120.000 millones de dólares y sacando un pasaje sin escalas, de vuelta al 2001. Pero la cosa no terminaría ahí. Si sólo fuera una cuestión de fechas, bastaría con esperar hasta el 31 de diciembre de este año. Por eso, cuando la Argentina dice que quiere que el acuerdo sea justo, legal, equitativo y además sustentable, lo que está diciendo es que no está dispuesta a pagarle al 7% ni un centavo más de lo que se le pagó al 92,4% restante. Pagar un centavo de más implicaría eliminar más de la mitad de las reservas actuales, pero, sobre todas las cosas, implicaría un retroceso en cuanto a la soberanía política. Si un juez dice que a los buitres les corresponde un 1600% de ganancias por unos bonos que en su momento los compraron por nada, es una estafa. Paul Singer adquirió un paquete de bonos en 2008 (después del default) por 50 millones de dólares y ahora quiere cobrar más de 800 millones de dólares. ¿Quién carajo se cree que es ese Paul Singer para subestimar así la soberanía y la dignidad de un país entero?
Los fondos buitres intentaron más de 900 embargos contra la Argentina. Nunca habían conseguido hacer valer sus recursos legales por sobre la soberanía del Estado hasta que consiguieron un juez que hizo una lectura extravagante de las cláusulas y les dio la venia para cobrar. Más allá del mamarracho jurídico en que terminó, dejándoles cobrar a algunos bonistas reestructurados y a otros no, lo relevante es la autonomía con se mueve la Argentina ante los distintos escollos que se le presentan. Decían que la Argentina era una pagadora serial, pero se demostró que este gobierno no paga cualquier cosa. Decían que iban a embargar la cuenta del Banco de Nueva York, pero la Argentina pagó igual y no pasó nada, puso la pelota del lado del juez. Cuando el Banco de Nueva York no dio las garantías para seguir pagando a los acreedores, se abrió una cuenta en el Banco Nación de Argentina para pagarles a los reestructurados y además otra cuenta para el 7% que quedó afuera de las reestructuraciones. Esta decisión de cambio de lugar de pago despeja aún mas las dudas del default argentino, porque da la posibilidad a sus acreedores reestructurados de cobrar a través de nuestro banco o el que ellos elijan. Además, el cambio de jurisdicción significa un corte definitivo a las políticas carnales con los Estados Unidos y sienta un precedente para próximas reestructuraciones de deuda.

editorial21

Los buitres de adentro

Ante una baja en las ventas, los empresarios argentinos deciden suspender a sus empleados. Las automotrices que vienen de vender más de un millón de autos el año pasado ahora se muestran como al borde del abismo. Es la profecía auto cumplida: suben los precios, la gente deja de comprar y suspenden operarios. Entonces dicen que la economía está deprimida. ¡Minga! Estos empresarios se recuestan sobre los stock de producción que tienen para imponer condiciones al Estado: “El hilo se corta por lo más delgado”, dijo De Mendiguren anticipando que en cuanto cambie un poco el viento los primeros en rajar van a ser los trabajadores. El caso de la empresa Donnelley, sospechada de ser parte de los fondos buitres, es emblemático. Cerraron la fábrica y en 24 horas consiguieron un juez que les firmara la sentencia de quiebra. No importa si los empresarios están con el gobierno o no, si son parte de un esquema de desarrollo nacional o tienen una estructura arcaica y primaria, si se consideran burguesía nacional o lo único que tienen de nacional es el documento de identidad. Lo imprescindible es saber si somos capaces de construir la fuerza necesaria para imponerle márgenes de ganancia a las empresas y llevar adelante una distribución de la riqueza. Sacarle la riqueza a unos para dársela a otros: una herejía imperdonable.
El gobierno argentino encara con responsabilidad patriótica la defensa de los intereses de las mayorías en el frente externo. Y eso irrita a unas minorías poderosas que trabajan desde adentro para los de afuera. Son los 500 poderosos de siempre, los buitres de adentro. Aunque se esfuercen en construir la escena de una “transición turbulenta” o de fin de ciclo, el gobierno también sostiene la iniciativa en el frente interno, con políticas anticíclicas. La creación de una nueva Justicia del Consumidor pretende limitar los abusos que sufren usuarios y consumidores por parte de los grupos formadores de precios, el plan de empleo joven es una medida concreta para intervenir sobre las dificultades del mercado laboral, la nueva moratoria que incorporará 500.000 nuevos jubilados es una ampliación de derechos. Son nuevas expresiones de la profundización. Algunos se ilusionan con que este modelo está agotado, otros piensan que es eterno. De lo que estamos seguros es que este gobierno es quien mejor defendió los intereses de los no tienen nada. Mientras la oposición está preocupada por ver su cara en los programas de TN, el gobierno presenta alternativas para solucionar conflictos. Mientras ellos ponen a Cavallo, Redrado o Sturzenegger a decir lo que hay que hacer y dar cátedra de buenas costumbres el gobierno está en la calle muy atento del rumor del pueblo, ese que quiere que vayamos por todo.

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