Escriben Damián Cots [+] y Santiago Mouradian [+]
Fotografías por Paloma Lutzky Cogan [+]

“Desprejuiciarse, le hace tan bien al músico como al pueblo”

Bersuit Vuelve

A muchos de nosotros, los 90 y la crisis de 2001 nos encontró en la secundaria, en los centros de estudiantes. Por esa época, resistíamos la privatización de la escuela pública. En las fiestas que organizábamos, cantábamos los temas de la Bersuit. Era algo que iba mucho más allá del rock. Tenía que ver con nuestra identidad, con lo no decible, con lo importante que era encontrar un lenguaje que nos encolumne, que sea bailable, transmitible, convocante. Y lo que hay que decir, es que Bersuit fue la banda de sonido del 2001. Diez años después, Bersuit vuelve y por cómo viene la mano, parece que va en serio.

Caminando dos cuadras por la calle Del Cielito, se llega a la quinta. Parque Leloir, Ituzaingó En la puerta, descansan varios cadáveres de fernet y botellas de plástico. Son los primeros calores de septiembre, en donde el sol pica pero no embota. Del Cielito Records, fue fundando en 1980 por Gustavo Gauvry. Para muchos, el lugar que forjó la independencia de la música en Argentina. Por ahí pasaron Charly, Pappo, el indio Solari, Mercedes Sosa, León Gieco, Santaolalla y, por supuesto, la Bersuit, que apareció en el medio de la crisis de las discográficas y lo compró. ¿Por qué un estudio de grabación  tiene que ser un sótano apto para pocos cuando puede estar en el medio de una quinta, con lugar para la familia, el asado y el intercambio con el otro, con el que también forma parte del proceso pero no se ve?

Bersuit está en plena grabación de su nuevo disco. Lo está produciendo Cachorro López y es el primero sin Gustavo Cordera. Armaron más de 70 temas, sí más de 70. Da la sensación de que estos tipos tienen pólvora para algo más que una bomba loca. Y no es ironía, ni metáfora. La Bersuit es una maquinaria impredecible. De esos temas, no van a quedar más de doce. Como cuenta Daniel Suárez “Era muy difícil volver a México dónde Bersuit era el “Sr Bersuit” y representaba la imagen del pelado Cordera con la boca tapada por un código de barras”. Piénsenlo un segundo: volver ahí sin Cordera y meter una multitud que te cante todos los temas habla de qué tipo de éxito construye Bersuit. No cualquier banda, entiende la épica del rock latinoamericano.

Vuelva

Son las once y media de la mañana. El sol está como loco, nos sentamos en semicírculo, arriba de unos troncos. Juan Subirá está casi afónico, tiene la voz de Al Capone y el Cóndor juega a despedazar una cáscara de mandarina. Un rato después, se sumaría Daniel Suárez.

Para nosotros, Bersuit fue la banda de sonido del 2001

Juan Subirá: En los 90, estábamos en una trinchera. No era cómodo, pero tenía una lógica porque el enemigo era muy concreto. Las privatizaciones, liquidar las empresas del estado, los indultos, todo. Fue una atrás de la otra. Después vino el 2001 y apareció Duhalde, un presidente que no fue elegido democráticamente. Hasta que llegaron las elecciones y ganó Kirchner y nadie sabía con qué ideas venía y para dónde iba a tirar, pero yo me quedé impresionado con algunas cosas que dijo y otras muy puntuales que hizo. Empecé a ver a un tipo distinto con pelotas, que se la estaba jugando por ciertas ideas y que estaba cambiando el rumbo de la historia de manera tajante.

En ese contexto se da la separación de Bersuit…

Cóndor Sbarbatti: Sí… Preferimos llamarlo etapa de transición. Paramos a hacer una serie de discos solistas. Bersuit es muy demandante, te obliga a dejar cosas pendientes como artista individual. Pero llegó el momento de ponernos el pijama. Vos imaginate, los chicos desde hace 22 años, yo 17. Es una necesidad. Nos estuvimos juntando a zapar en la sala una o dos veces al mes, para despuntar el vicio.

JS: Hay una cosa importante: nosotros no decidimos terminar con esto. Sí, estábamos de acuerdo en frenar, hacer un descanso, proyectos alternativos, pero Gustavo quiso parar, fue una decisión personal, no grupal.

¿Cómo es la vuelta? ¿Qué significa “Bersuit Vuelve” como concepto?

JS: Bersuit es una usina de canciones, música, ideas, es imparable, no termina nunca. Qué sé yo… La vuelta sin Gustavo costó, pero cuando arrancamos a tocar de nuevo y fuimos a España, fue impresionante como empezó a circular la energía, la respuesta de la gente.

CS: Nos sentimos muy afianzados como banda, ya nos conocemos tanto que ni nos miramos en el escenario,  vamos fluyendo y se nota. La amistad sale por los parlantes.

Muchos creen que en estos últimos años, faltó el lenguaje Bersuitero, o al menos, una banda que se haga cargo de lo que hay que decir, de hablar de este tiempo, de defender a las madres por ejemplo.

JS: Lo de Hebe fue un episodio muy doloroso. Hebe es un referente. Las madres simbolizan la lucha, el amor, no claudicar en cuanto a las demandas, a los deseos. Vicentico dijo que la miraba a los ojos a Hebe y sabía que ella era una persona digna y verdadera. Yo siento lo mismo. Pero es complejo, porque el verdadero poder, no sólo en Argentina sino en el mundo, son las grandes empresas, grandes corporaciones, algunas familias. Los tipos que están ahí y dicen “armame un quilombo acá” o “que se caiga la bolsa allá”. Y lo hacen. La pelea con esa gente es muy compleja y además, peligrosa. Son como fantasmas.

Daniel Suárez: Sí, es como cuando Magnetto le dijo a Menem que el cargo de presidente era un cargo menor. Y todos pensábamos que el más poronga era Menem que, aunque supuestamente nadie lo había votado, ganó como por el 105%

JS: Es como un ajedrez. Si querés hacer un juego equilibrado, tenés que armarte bien en todas las líneas. Hay que ir dando pasos firmes y concretos, y a la larga se puede ganar. Es una batalla dura porque esos fantasmas están siempre.

Terminaron los noventa pero hay nuevas batallas.

JS: La otra vez leía el libro de Feinmann “El Flaco” y es muy interesante porque hay dos visiones: por un lado, está la postura del filósofo, que es más idealista, que es él mismo y discute con Néstor, que el tipo es un político, es pragmático y tiene que responder a un montón de historias. Entre las dos cosas, tenés que buscar puntos de equilibrio. No podés dejar de lado los ideales pero tampoco podés dejar de saber que a veces tenés que meter las manos en la mierda para solucionar un problema. No podes evadirte de esas dos realidades. El poder está conformado por todos esos fantasmas. Bueno,  el tema del libro es el aparato. Por eso pienso que Cristina es una persona muy valiente, muy inteligente y que siempre va por más. Después habrá cosas que me gustarán más, otras menos, pero en general, me produce mucho respeto y admiración.

¿Leyeron la carta de Fito?

JS: Sí. Es polémica, pero ni bien la leí me sentí identificado. Por otro lado, mi vieja y mi hermana votaron a Macri y no me dan asco, trato de entender por qué lo hicieron. Fue un voto anti algo, antiperonista tal vez. Para mucha gente, Macri representa al éxito, al tipo que le va bien. Pienso que eso es lo que le gustaría que le pase a la gente que lo vota. Macri, no tiene sostén ideológico ni filosófico y, por ende, podría deducir que la gente que lo vota tampoco lo tiene. Pero esa gente, forma parte de la sociedad, hay que respetarla aunque a uno no le guste. En definitiva, eso es la democracia.


Acerca de tener un vice rockero

CS: Uy, dios mio, tiene que aprender a tocar más la guitarra ¡clases de canto urgente! ¡O nos ponemos hacer política nosotros!

DS: Se pudre todo…

CS: Si puede hacer más de tres acordes seguidos, ya puede tocar rock, en el sindicato con tres acordes entrás. Pero toca eh, algo toca…


Publicado el 27 Noviembre de 2011
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