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Escribe Federico Larumbe [+]

Programas que convencen a los programas

Virus

Virus MichelangeloMiguel Ángel sale de su casa en busca de fiesta. Él acostumbra a ir a casas donde los dueños salieron de vacaciones o simplemente donde hay una puerta abierta. Para esto tiene una clasificación de los distintos tipos de casas y así conoce las distintas puertas que probablemente estén abiertas. Algunos habitantes saben que andan Migueles dando vueltas y entonces cierran todas las pequeñas puertas que dan al exterior. Así va caminando y pasa por la casa de Router donde sabe que su habitante es obsesivo y cada vez que encuentra una puerta abierta le pone cinco cerraduras. Es seguro que ahí no hay fiesta. Sigue su camino y pasa por lo de Windows 2000. La atractiva decoración del lugar lo invita a entrar y se encuentra con una cálida reunión donde se intercambian documentos de texto, e-mails apócrifos, archivos comprimidos y sobre todo, cocktailes de programas. Una vez que ya hubo probado y dejado su estampa en todo los ingredientes habidos y por haber parte a nuevos rumbos. De hecho, en lo de Windows 2000 sólo pudo acceder a algunos ambientes de la casa y en cambio otros como la cocina y las habitaciones estaban lo bastante cerrados como para disuadirlo de asaltar la heladera.

Él está realmente muy satisfecho de vivir en esta ciudad llamada Internet donde todas las casas están pegadas y puede ir de una fiesta a otra instantáneamente. Recuerda con nostalgia las épocas donde la única forma de ir a una fiesta a otra era que alguien haya dejado un Diskette en la puerta y que por pura casualidad ese diskette llegara a otra fiesta. Justo en frente de donde estaba encontró un Windows 95 lleno de anuncios de colores, personas entrando, saliendo, cantando, haciendo la vertical sobre las mesas, disfrazados, tocando diversos tipos de instrumentos. Hay un Norton Antivirus que intenta mantener el orden, pero una chica le dibujó una sonrisa de payaso que le quita toda la autoridad. Es el lugar ideal para formar un centro de operaciones. No deja ningún programa donde no haya marcado su impronta y a cada uno le enseña la forma de encontrar puertas traseras, de festejar, de disfrazarse para no ser detectados.

Ésta última técnica es la que les permite pasar desapercibidos ante los patovicas, apodados Firewalls, en las fiestas multitudinarias. Enterado de un gran recital que se hace en ElServer.com refuerza su actividad militante, recluta una gran cantidad de programas y ahí llega al punto cúlmine de la noche, con lectoras de DVDs que se abren y cierran, grandes pantallas con letras chinas verdes, carritos de supermercados desenfrenados, páginas web, buscadores de páginas web, mensajes de chat, redes sociales, películas, MP3s, juegos tridimensionales. Encuentra unos curiosos personajes llamados SMTP que tienen una pila de sobres. La única tarea que hacen es mirar el sobre y salir corriendo a entregarlo al destinatario. Así se pone a charlar con uno de esos y le explica la conveniencia de abrir los sobres y mandar programas fieles dentro de ellos. Al SMTP le gusta la idea que lo saca de la monotonía de sólo mirar y llevar mensajes, y a cada sobre le agrega uno de los programas.

La charla con SMTP lo dejó exhausto y se propone conseguir algo para ingerir. En la cola donde venden panchos se encuentra con Apache, un señor bastante fornido y con aspecto de tener mucha sabiduría. –¿Qué anda haciendo por acá, Apache? –Estoy en el tiempo de descanso. Estoy acá sobre todo para responder consultas. Me piden información y le respondo con una página web, un archivo de video, un archivo de sonido, lo que necesite el cliente. –Ah, usted es uno de los servidores del lugar. –Exactamente. ¿Necesitás alguna página o algo en lo que te pueda ayudar? –No, gracias, por ahora sólo busco un pancho. Pero de paso le comento una idea, a ver si le interesa. Cada vez que un cliente le pide una página, le podría dar como un agregado uno de estos programitas que tengo en esta bolsa. Son gratuitos, sin obligación de compra, es un obsequio para sus clientes. –Muchas gracias, che. Y volvió a su puesto de consultas con la bolsa de miguelitos para entregar.

Así Miguel Ángel, luego de haber disfrutado del concierto, saluda a SMTP, se mete en un sobre y viaja hasta lo de una abuelita llamada GNU-Linux. El portero SpamAssasin lo recibe y su astucia le permite ver que Miguel Ángel está adentro. –¿Cómo andás Miguel, tanto tiempo? La abuela te preparó la cama en la Bandeja de Correo no deseado. – Gracias, che, la noche estuvo bastante agitada, doy cualquier cosa por guardarme en el disco rígido.

Publicado el 12 Enero de 2011
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