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Escribe Santiago Mouradian [+]
Ilustra Veronique Pestoni [+]

La CTA y el abismo de la institucionalidad popular

Una derrota de todos

yasky-micheli1

–¡Ganamos nosotros, es irreversible!

–¡No, ganamos nosotros, tenemos datos!

No me asustó nunca la confrontación de ideas, ni que se disputaran la Central entre la Lista 1 de Michelli, más cercana al pinosolanismo anti kirchnerista con la Lista 10 de Yasky, más cercana al gobierno nacional. Lo que me preocupó sobremanera y motiva esta reflexión, fue lo que aconteció después, a la hora del cierre de las elecciones: acusaciones cruzadas de fraude, los dos autoproclamándose ganadores (ahí si me sorprendió que no saliera también la testimonial Lista 3 del Partido Obrero), impugnaciones, denuncias, anuncio de que no se sabrán los resultados sino hasta quién sabe cuando, poca información y sobre todo, una bajísima participación.

Las semanas anteriores a la votación se había anunciado con bombos y platillos que un padrón de cerca de un millón y medio de afiliados de todo el país estaba en condiciones de votar. Sin embargo, lo hicieron solamente alrededor de 200 mil y luego de los comicios se desafiliaron 70.000 de la agrupación Tupac que, según sugirió la propia Milagro Sala, ya lo tenían decidido antes de la elección.

Este bajísimo nivel de participación que se demuestra en las elecciones, debilita profundamente el pedido de personería gremial que desde la Central venimos realizando desde hace tantos años. Es una expresión nacional muy baja para una central de trabajadores de un país con 40 millones de habitantes; y mucho más, para una Central que no se ocupa solamente del movimiento obrero ocupado, sino también de las organizaciones sociales. Si esta cifra engloba a todo el conjunto que se movió a votar; qué parte pequeña de trabajadores queda contenida en la CTA y qué nivel enorme de irresponsabilidad han tenido sus dirigentes, por haber concentrado esta elección en la disputa política al margen del fortalecimiento de la Central.

Las críticas históricas e histéricas a la CGT quedan ahora sin fuerza ante el sabor amargo de una elección en donde nadie parece representar a nadie. Michelli reconoce “irregularidades” y lo que hubo fue fraude; Yasky habla de oportunismo cuando no fue capaz, como Secretario General de la Central, de garantizar una elección de 200 mil tipos. Imaginemos que pasaría si alguno de estos dirigentes (Yasky, Michelli, De Gennaro, Chile, etc.) tuvieran que gobernar el país. Es difícil aventurar un balance acabado de esta elección sin reflexionar seriamente sobre como se construye la institucionalidad popular; la CTA ha sido dañada por las propias prácticas y esta herida no sanará facilmente. La propia idea de la CTA como central alternativa se vuelve una duda nebulosa cuando esta herida le pasa inadvertida a la inmensa mayoría de los trabajadores, que no están en la CGT ni en la CTA y nos llama a la reflexión.

Los debates que se viven en Nuestramérica están teñidos de lo que faltó en esta elección, es decir de participación popular. Como esos programas de prueba que te bajás de internet y al mes “expiran”, el nuevo clima de época nos grita desesperado que ya caducó una forma de hacer política. Ya no se puede seguir generando debates gigantes al margen de lo que uno realmente representa. En ese sentido, la Central de Trabajadores Argentinos deberá repensarse ante una realidad que demanda menos debate sobre la estructura y más representación real.

En los meses anteriores a la disputa de la conducción de la Central, más allá de mis preferencias, tuve la certeza de que se jugaban cosas importantes tanto en el plano político como en el de demostrar que se puede construir una Central democrática. Pero esa certeza se rompió como el mercurio de los termómetros, dejando cientos de pedacitos de certeza desparramados por todos lados y recreando dudas que subyacían fantasmagóricas desde hace tiempo. Se me viene a la cabeza la idea de que hace rato la CTA es casi una central de sindicatos estatales que viene dejándole a los movimientos sociales una función secundaria. Se me viene la idea, también, de que muchas veces se ha intentado utilizar a la CTA como plataforma de construcción de partidos (Constituyente Social por un Movimiento Político Cultural) y tantas cosas más.

Lo cierto, es que seguramente Germán Abdala no estaría orgulloso. Me sorprende escuchar a De Gennaro hablando del ejémplo de democracia que supimos construir, me asusta pensar que Yasky es incapaz de organizar una elección de tan pocos participantes para una Central Nacional de trabajadores, que desborde con 200 mil tipos; y me parece descabellada la actitud de Milagro Sala de volcar la elección en un sentido y luego renunciar porque me suena a tirar la piedra y esconder la mano. Soy conciente, sé que parece fácil decir lo que otros hacen mal desde mi perspectiva, pero no es fácil mirar a mis dirigentes, realmente queridos dirigentes y sentirlos ajenos. Yo sé que suena cómodo. Pero hace días que siento una enorme incomodidad de mi pertenencia a la Central de la que siempre estuve orgulloso, y tuve la necesidad de decir que creo que esa incomodidad no es sólo mía, y que tiene responsables.

Publicado el 17 Octubre de 2010
Comentarios

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tincho:

acuerdo con algunos analisis pero no estoy de acuerdo con denostar a todos los dirigentes de la cta. no es riesgoso a la vista de la campania contra el sindicalismo q armaron algunos medios despues dl asesinato del militante del po? por otro lado tengo q admitir q así como me pareció q lo de uds es una crítica fácil, también noté q ahora q impugnaron resultados en varias provincias, tienen q votar 100mil afiliados nuevamente. o sea la mitad de los q habian votado, o mas ahora q se fueron los companieros de la tupac. un poco de razon tienen con eso de q varios se tendrian q hacer cargo, pero igual no es un buen momento para escribir estas cosas xq alimentan a la derecha q no quiere q exista la cta y a la burocracia sindical de siempre a la cual tampoco le conviene la cta, y ademas esto tampoco fortalece a la central. saludos



24/10/2010 a las 23:55



Raul Moneri:

no entiendo nada
la 1 fraudulenta!
y a yasky-boom se le acabó la pólvora?
por qué sala no apoyó a la 10?
ojala la central sea fuerte para exiigr justicia x mariano cueste lo q cueste



25/10/2010 a las 0:34



Ernesto:

estoy de acuerdo totalmente, ahora además parten la CTA!!
Si se levanta Germán Abdala los caga a tiros a DeGenaro y Yaski juntos.
Encima el caradura habla de ejemplo de democracia?! la CTA no sirve más, hay que hacer una corriente antiburocrática en la CGT. Basta de dirigentes ‘progres’ que a la hora de las horas no dirigen a nadie.



27/11/2010 a las 19:04



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