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Escribe Santiago Asorey [+]

Avatar, de James Cameron

La muerte del cine

“Los dibujos animados fueron una vez exponentes de la fantasía contra el racionalismo. Ellos hicieron a la vez justicia a los animales y a las cosas electrizadas por su técnica al prestar a los seres multialados una segunda vida. Hoy no hacen sino confirmar la victoria de la razón tecnológica sobre la verdad. Hace pocos años tenían acciones consistentes que solo en los últimos minutos se disolvían en el torbellino de la persecución.”

T. W. Adorno - 1947

Avatar

Adorno en este pequeño párrafo escrito en el año 1947 nos dejo la crítica más devastadora de la flamante película de James Cameron. Escuché una vez la historia de un arquitecto que quería construir un puente para unir dos grandes ciudades. El puente iba a tardar en construirse cuatro años. Cuando estaba a punto de terminarse, el arquitecto se dio cuenta de un fallo en el cálculo matemático que sostenía el puente. Por lo cual nunca iba a poder finalizarse. Ante esta situación, el arquitecto hizo lo necesario para salvar su dignidad y a través de su código de conducta eligió pegarse un tiro en la cabeza. Léase que Avatar tiene el merito de ser la primer película que al terminar me hizo pensar en la necesidad de trasladar este código de conducta al cine. Lamento profundamente que Cameron no hiciera suyo este pensamiento. Se me podrá tachar de fundamentalista y de ingenuo con esta crítica. Muchos pensaran que Avatar ni siquiera es digna de escribir un renglón y tienen razón desde muchas perspectivas. La película del Director de Titanic no resiste el mas mínimo análisis estructural. Dirán que criticar a Avatar es dar por cierto la realidad del mito que la industrial cultural impone cada dia a través de Internet, la televisión, la propaganda masiva a los celulares. Ante esto solo puedo excusarme diciendo que mi interés por Avatar radica en el paradigma de pensamiento de las sociedades occidentales. Por eso quiero remarcar que lo serio de Avatar no es la degradación del contenido del cine industrial americano, que siempre ha sido cuestionable, sino su evolución y la transformación de la forma del mito.

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Lo que se vive en estos días no es ya la teoría de la devastación técnica del capitalismo global, sino la devastación en sí. La destrucción que antes se podía esconder debajo de la alfombra, acusando a profetas ecologistas trasnochados de corte oscurantista, está a la vista. Ante esto, Avatar es la respuesta eficaz de la industria cultural que necesita reformular al mito. La importancia principal de “Dialéctica de la Ilustración” de Adorno radica en el concepto de que la devastación barbárica de las sociedades occidentales del siglo XX era una forma de la razón instrumental e inhumana, que llevaba sus problemas a cuestiones técnicas y mecanizaba el pensamiento y la existencia. Para los Estados Unidos en Irak existe menos un problema moral que un problema técnico de capacidad de obtener información a través de la tortura. Con Avatar somos testigos de la mutación ideológica del mito en la necesidad de readaptarse al nuevo panorama global. La película de Cameron busca la redención del sistema ecológico contándonos, con lujo de detalle y muchísima excitación, una historia de tortura y de aniquilación. De eso se trata Avatar, no de la riqueza espiritual sino esa emoción que uno siente cuando que ve torturan a una comunidad indígena en 3-D. Que no se entienda esto como una crítica moral, nos referimos meramente al regodeo, a ese placer que parecen sentir los planos al mostrarnos el genocidio como armoniosas sinfonías de color. La película expresa ideológicamente la visión que la modernidad ha adaptado del cuerpo. ¿Qué vemos cuando vemos un cuerpo que es torturado? Vemos una cosa, es decir un Avatar. Un instrumento que puede hacer cualquier tipo de violencia soportable, en tanto lo que vemos no es más que un objeto. Los cuerpos de Avatar baleados, son también los cuerpos de los soldados Iraquíes siendo torturados por soldados americanos que posan y ríen para la cámara de foto. Avatar metaforiza la transición de la modernidad que va del cuerpo humano al objeto. Pero su metáfora pretende disfrazarse de algo que no es. Es el triunfo de la violencia como espectáculo técnico. Si se quiere hacer una película a favor de la explotación y de la violencia sobre los cuerpos se debería asumir ideológicamente esa postura y no disfrazarse bajo el manto hipócrita del multiculturalismo.

Para el cine industrial americano cualquier historia ya sea de amor u aventura ha devenido en una historia de tortura y de muerte. Avatar transforma el mito para decirnos que la verdadera redención esta en la técnica de la misma cultura que diseñó el campo de concentración. Gran parte de la crítica ha alabado su revolución técnica digital. Porque en eso es lo que Avatar ha transformado al cine. En puro cascarón técnico. En lucecitas completamente vacías que encandilan hasta hacernos creer que el cine ha muerto o que por lo menos ha sido reducido a superficie idiotica. Paradójicamente las tecnologías 3 D y su capacidad por dar volumen a las imágenes, lentamente quitan la posibilidad de construir verdaderas dimensiones virtuales. Mientras más volumen y efectos tridimensionales se les da a las imágenes más se les quita su capacidad por suscitar el verdadero misterio de luces y sombras que el cine es.

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Solo es posible postular que el cine ha muerto en tanto es la experiencia humana libre la que ha muerto primero. Para decir esto, es necesario reducir la vida a problemas mecánicos. Lo que nos viene a decir la película es que la redención de un planeta devastado por la técnica es posible mediante nuevas técnicas tecnológicas. No es casualidad que los bichos de Avatar se conecten como cables entre ellos, de la misma forma que uno se conecta a Internet, ni que sea un soldado con armas del ejército el que termina liberando a la tribu originaria. El soldado no solo utiliza el cuerpo de Avatar construido por el ejército de los Estados Unidos para liberar a la tribu originaria sino para demostrar que debemos tener Fe en la instrumentación técnica para nuestra liberación espiritual. Mientras que la redención se mantenga en salas oscuras cerradas, en computadoras o en celulares, mientras que lo increíble sea el cine como espejitos de colores que nos encandilen hasta hacernos caer la baba o hacernos vomitar, la experiencia Avatar va ser un éxito.

Publicado el 13 Julio de 2010
Comentarios

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FAAA!!! alta crítica ;)

Escrito por Gii | 18/7/2010 a las 2:14



No entendi. Tu crítica es hacia Avatar o hacia el cine en general? Una película (y sobre todo esta) es una amalgama de la cultura, pero también tiene que ser estudiada como echo aislado. Este es el problema de este tipo de críticas.
Si puse leer más, no fue para saber como se vive en oriente medio, quería saber que te había parecido la película.

Escrito por elgorrion | 19/7/2010 a las 22:20



wooou!!! que reflecciones!!! las relaciones entre Avatar y algunas realidades de la sociedad actual son muy claras e interesantes!! Te felicito por la nota!

Escrito por Paulo | 22/7/2010 a las 7:41



No vi la película pero a raiz de la nota me dieron muchas ganas de verla para ver si estoy o no de acuerdo con la nota.

Escrito por Titi - | 22/7/2010 a las 22:06



El cine como todo cambia y siempre dependió de la tecnología, sin cámara no hay cine, sin proyector no hay cine… Si bien la película me parece prescindible, no se gana nada mas que el tiempo que dura de entretenimiento (que no falten pochoclos) yo no la criticaría por lo que es, un producto para entretener, que esta muy bien logrado, ni por su mensaje, quien crea que una película de estas tiene un mensaje trascendente esta en un grave error (solamente se apoyan en el imaginario colectivo sin aportar nada).

De hecho hay muchas personas haciendo bien las cosas y que para trascender no necesitan estas tecnologías abobadoras, el cine no muere o vive de acuerdo a quien o para que se use, es una herramienta, una tecnología de comunicación.

El cine como cine, es independiente, además avatar no es el primer insulto al buen gusto que tiene tanto éxito.

Escrito por Pinot Noir | 26/7/2010 a las 16:07



No estoy de acuerdo Pinot Noir. Me da la sensación de algunos leen esta critica como una critica de contenido. Cuando es una critica que apunta mas bien a una relación de forma. No se apunta a un mensaje trascendente.Se apunta a una forma trascendente. Que no es lo mismo. Me parece que lo que no se ve justamente es que apunta a la película como un síntoma de un paradigma cultural. Deleuze decía una cosa muy copada, que era que el anverso del cine es la guita. Y que eso de no se puede salir. En eso estoy de acuerdo, y que el cine independiente puede seguir existiendo. Pero al fin de cuentas sus circuitos están delimitados a un pequeño corral. En cambio Avatar y cientos de otras películas moldean dia a dia, nuestro lenguaje. Ese sentido la critica me parece un acierto.

Saludos

Escrito por Giles | 27/7/2010 a las 18:33



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