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Leandro Palazzo

Desde las raíces, hasta el reconocimiento

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Los pueblos originarios traspasaron sus fronteras marchando hacia Buenos Aires durante 8 días, envueltos en la convicción de querer ser escuchados por el país en su totalidad y con la voluntad de lograr dar a conocer sus derechos ultrajados por años de políticas que desfavorecieron a sus comunidades.
La marcha comenzó el miércoles 12 de mayo en simultáneo en tres puntos diferentes del país - Jujuy, Misiones y Mendoza - y arribó a Buenos Aires, donde las tres columnas se encontraron para marchar juntas hasta la Plaza de Mayo y le pidieron expresamente a la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, que el gobierno tenga en cuenta a los pueblos originarios como verdaderos dueños de sus tierras.
Bajo el lema “Caminando por la verdad hacia un Estado Plurinacional”, desde el norte la columna dirigida por Milagro Sala, que integra a comunidades originarias de Puna, Ramal, Valle, Quebrada y del oeste de Salta, comenzó su marcha la semana pasada en La Quiaca, donde realizó el ritual inicial en homenaje a la Pachamama en la sede de Tupac Amaru.
“Los pueblos originarios queremos demostrar que no somos pasado, que existimos y hemos resistido más de 500 años y seguiremos resistiendo”, manifestó Sala durante el inicio del recorrido y convocó a “todo el pueblo argentino” a sumarse al reclamo de los pueblos originarios.
El itinerario de la columna del noroeste argentino continuó los sucesivos días en dirección hacia Buenos Aires, haciendo escala en San Salvador de Jujuy; en Salta capital, donde sufrieron el momento más crítico del recorrido al tener que toparse con funcionarios municipales que intentaron impedir el ingreso de la manifestación a la plaza San Martín; en San Miguel de Tucumán; en Santiago del Estero, donde marcharon durante todo el día hasta finalizar la jornada con un acto promediando la tarde, para luego dormir en el Polideportivo Provincial; y en Rosario, donde se encontraron con la columna que marchaba desde el noreste argentino y coincidieron en un acto a los pies del monumento al Che Guevara.
La columna del noroeste argentino, liderada por Coco Garfagnini y Totino Bermúdez, salió el miércoles 12 de Misiones y, antes de confluir en Rosario con la agrupación de Milagro Sala, pasó por Formosa, donde se encontraron con el referente local Pablo Asijak; luego por Corrientes; más tarde por Resistencia, Chaco, donde se manifestaron frente a la casa de gobierno provincial; y cruzaron a Santa Fe el sábado, donde se sumaron a otras agrupaciones originarias locales que marcharon hasta Rosario para el encuentro con la columna noreste.
“Los derechos de los pueblos originarios siempre fueron avasallados a tal punto de lograr que nuestros propios jóvenes quieran olvidarse de sus valores para ser aceptados”, señaló Asijak, “pero no podemos permitir que se pierdan nuestras costumbres, nuestro idioma, nuestra cultura, eso que nos enseñaron nuestros ancestros y que debemos defender hasta las últimas consecuencias”, agregó desde Santa Fe días antes de su llegada a Buenos Aires.
La columna sur, liderada por Jorge Nahuel, partió desde Villa Tulumaya, Mendoza y marchó hasta Río Negro en un recorrido que tuvo su trazo principal en Neuquén, donde pasaron por General Alvear y Cipolleti, y durmieron en el camping de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE).
El arribo a Buenos Aires de las tres columnas fue el miércoles 19, donde comenzaron a palpitar el gran encuentro de entre los referentes y sus seguidores en la Plaza de Mayo.
Las dos columnas del norte fueron hospedadas en el camping de la Unión Obreros Metalúrgicos (UOM) de Campana, donde se realizó un acto ante dirigentes políticos locales.
La dirigente del noreste, Milagros Sala, visitó Quilmes y afirmó que “hay sectores políticos que dicen que vivimos en democracia, pero hace poco mataron a hermanos por el avasallamiento de la tierra”, además, antes de marchar junto al intendente local desde la Casa de la Cultura hasta la municipalidad para descubrir un mural y dos placas en homenaje a los pueblos originarios, dijo que “significado de la tierra es muy importante y en toda la Argentina los pueblos originarios son muy discriminados y lo único que quieren es poder vivir libres, como nuestros abuelos y que no nos amontonen con maquinarias y topadoras”.
En la Plaza de Mayo los representantes de los pueblos originarios se encontraron con las Madres de Plaza de Mayo, con dirigentes sindicales, con movimientos sociales, y con personalidades de la cultura argentina que brindaron su apoyo a las causas.
La movilización cumplió su objetivo cuando representantes de las tres columnas ingresaron a la Casa Rosada para dialogar con la Presidenta y acercarle un documento que fija las bases del cumplimiento de la ley de regularización territorial, en busca de comenzar a saldar la deuda que el Estado tiene con los pueblos originarios.

Entre los reclamos que harán al Estado figuran diversas reparaciones:

- En lo territorial: Piden que se restituyan a los pueblos originarios “tierras aptas y suficientes en manos del Estado” (por ejemplo en manos del Ejército, de universidades o de Parques Nacionales), que se otorguen títulos de propiedad de los territorios comunitarios indígenas y que se cumpla con la ley de relevamiento territorial aprobada hace cuatro años y hoy “frenada por los gobernadores para proteger los intereses de terratenientes y empresarios”.

- Medidas culturales: Reclaman el reconocimiento oficial de las lenguas indígenas, para que se enseñen en los colegios, la creación de universidades y centros de estudios propios. Proponen que el feriado oficial del 12 de octubre sea eliminado, para su reemplazo por las fechas sagradas de las comunidades.

- Cuidado de la naturaleza: Piden protección para los glaciares, que se promueva la creación de un Tribunal de Justicia Climática y Ambiental que ponga el cuidado del medio ambiente “por encima del Código de Minería, de la destrucción de los desmontes y el avance de la industria sojera” y que se derogue el Código de Minería vigente.

- Reparación económica: Reclaman la creación de un fondo para el desarrollo de las comunidades.

Luciano Eguen. Lucía Levy

Se hace camino al andar

La Plaza de Mayo tiembla, los pueblos indígenas llegan con toda su cultura a cuestas, sus bailes, sus ropas exageradamente coloridas para una ciudad tan gris, sus instrumentos milenarios y llegan, sobre todo, con ganas de ser escuchados.
Los habitués de los alrededores miran asombrados desde los balcones de sus cómodas y coquetas oficinas como si ellos, los indios, formaran parte de otro paìs, de otra realidad.
Llegan por Diagonal Norte y son miles, y las madres de Plaza de Mayo los reciben con un abrazo eterno, mientras los ojos mojados de los espectadores graban en sus retinas un momento histórico: dos luchas se hermanan, la de los pueblos originarios en busca de su identidad y ellas, en busca de la identidad perdida de sus hijos desparecidos.
Como cualquier otro día, las palomas aguardan inmóviles en su plaza de siempre y al explotar los morteros que anuncian la llegada de los indígenas, adornan el sucio cielo y se pierden en la espesa niebla y vaticinan un futuro de libertad.
El temblor sigue, es cada vez más fuerte, ahora se toman de las manos y luego de un grito ensordecedor, todos saltan y bailan al ritmo de canciones que solo ellos conocen, los mismos gorros coyas se mueven en perfecta armonía y la piel se eriza.
En el medio de la plaza, un escenario colmado de hermanos indígenas los reciben con cánticos típicos, y los oídos de los transeúntes disfrutan de esa melodía pegadiza pero extraña.
“Alguna vez nos van a tener que ver, alguna vez nos van a tener que reconocer, alguna vez los vamos a conmover”, grita una Mapuche al micrófono desde lejos y exclama furiosa: “Estamos aquí desde siempre, fuimos con esta tierra antes de que fuera sometida y explotada, somos pueblos originarios, blancos, negros, mestizos y criollos”.
Las banderas celestes y blancas que auguran el festejo de los 200 años de una patria que los excluye, contrastan violentamente con las coloridas banderas de las 30 naciones orginarias que habitan hace más de 500 años las mismas tierras que hoy reclaman.
La Plaza de Mayo una vez más es testigo de un momento imborrable en la memoria de un país que estuvo ciego durante siglos y que hoy se enfrenta a una realidad que intentó ocultar pero ya no puede, el grito es muy fuerte, los oídos ya no son sordos.
Seguramente, lo que se vivió, ocupará varias páginas de la historia de una nación que aprende, a los tropezones, a reconocer a su gente, a esa que ya estaba aquí aún antes de que el Cabildo viera por primera vez un gobierno patrio.

En la UNSAM

Rubén Dri: “El pueblo es luchador, pero es fiestero”

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El filósofo dio una magistral disertación sobre la identidad popular en el marco de los festejos del Bicentenario. Fue en un encuentro realizado en el Campus Migueletes, donde compartió panel con la politóloga Paula Biglieri y la funcionaria Magdalena Gagey. El rector Carlos Ruta abrió el encuentro.

Epígrafe: Ruta, Gagey, Dri y Biglieri en el Aula Panel de la UNSAM

La Agrupación Rodolfo Walsh, un grupo de estudiantes de Ciencias Sociales de la UNSAM, en conjunto con el Movimiento Evita, Organizaciones Sociales, y Cooperativas de Trabajo, organizaron un encuentro de “Reflexiones del Bicentenario” que se desarrolló en el Aula Tanque del Campus Migueletes el pasado jueves 27 de mayo.

El rector Carlos Ruta abrió el encuentro dando la bienvenida a los presentes y mencionó que “hace mucho tiempo que la Universidad no era protagonista de políticas contundentes”. La mención fue por la participación que la institución tuvo para ayudar en la coordinación del programa Argentina Trabaja y por sus aportes a la nueva Ley de Medios. Resaltó la importancia de conseguir que el mundo académico y el científico “vivan la experiencia” de lo cotidiano.

El orador principal fue el filósofo Rubén Dri, que profundizó sobre los conceptos de Pueblada, Pueblo, y Símbolos. Antes habían disertado la doctora en Ciencias Políticas Paula Biglieri y la licenciada en Sociología y funcionaria del Ministerio de Desarrollo Social Magdalena Gagey. Todos utilizaron como disparador el fenómeno del Bicentenario.

“Se produjo una pueblada que hizo historia. Un pueblo festejando de esa manera vale una vida”, comenzó diciendo Dri. “Un pueblo deja de ser sujeto cuando no se construye a sí mismo y deja que lo construyan para pasar a ser objeto”. El análisis apuntó directamente a las corporaciones mediáticas y a los sectores del agro enfrentados con el gobierno.

“El pueblo debe aparecer en la calle. Fue terrible cuando la derecha nos ganó nuestro lugar en el 2008. Fue cuando nos dejamos objetivar”, expresó en relación a las manifestaciones del campo en el Monumento a los Españoles. Luego apuntó al menemismo: “En la década del 90 el pueblo perdió con la política neoliberal, y tuvo la audacia de volver a las bases y volcarse a los movimientos sociales, que terminaron de brotar en el 2001″.

“Fue una pueblada distinta. Fue pura fiesta. No se reclamó nada. No se pidió nada. Fue puro festejo. El pueblo es luchador, pero es fiestero, le gusta la fiesta, le gusta la calle”, remató Dri, en lo que fue una magnifica clase filosófica sobre la identidad popular y la resignificación de los símbolos a partir de la interpretación ciudadana en diversos contextos políticos.

“Los símbolos son fundamentales en la construcción del sujeto. El Bicentenario es ir a las raíces y contar la historia de nuevo, resignificando los símbolos para reconstruir sujetos”, dijo Dri.

Luego hizo una mención al escenario actual: “La política es tensionante. Cuando nos hablan de consenso nos quieren ocultar la tensión. Hoy hemos recuperado la política, y como sujetos es así como nos construimos”.

Antes, Paula Biglieri se refirió a los contrastes que hubo en relación al Centenario de 1910. “No hay mayor gesto ideológico que negar la ideología”, mencionó en relación a los dichos de Mauricio Macri, que había expresado que hace 100 años el país estaba mejor.

Biglieri informó que en aquellos años había restricciones de los derechos civiles y jurídicos, estados de sitio, persecuciones gremiales y una dura ley de residencia. “Todo esto se daba en un modelo de acumulación agro exportadora de la aristocracia. Eso era una fuerte política liberal que pedía respetar el statu quo, el orden natural del mercado y las cosas”.

“Hoy nos encontramos en una nueva oleada de ampliación de derechos, de presencia política. Estos procesos siempre se dan con la fuerte presencia popular”, dijo Biglieri.

Luego, la investigadora del CONICET apuntó al proceso actual: “Kirchner fue un gran lector de la crisis del 2001 y los reclamos sociales. Se disolvió la comunidad bipolarmente entre un ellos y un nosotros. Además reapareció la figura del pueblo y se legitimó a un líder. Hubo una relación entre Asamblea y Líder, y se corrió el eje de representación”.

“Luego, el kirchnerismo no supo responder a las demandas sociales, distintas a las del 2001. Y pasaron a ser más influyentes los medios en su capacidad de construir esas demandas. En el 2008 se generó un conflicto con la construida figura del campo y hubo dos plazas, en el Congreso y en el Monumento a los Españoles, gritando lo mismo: Si este no es el pueblo, el pueblo dónde está. Las masas se disputaron la figura popular”, agregó Biglieri.

Finalmente, remató la disertación diciendo que “la denigración de la política es una mala noticia para el sector popular, porque le abre el camino a expertos tecnócratas y la contracción de derechos. De todas formas, con los últimos acontecimientos, la figura de lo popular resurgió”.

La apertura la había realizado Magdalena Gagey, coordinadora del programa Argentina Trabaja y Licenciada en Sociología. Dijo que “estamos cambiando la historia. En el Centenario comenzó una construcción de identidad nacional falsa para detener un proceso de crecimiento obrero, desde el invento de Lugones de un gaucho inexistente”.

“No hay forma de sostener el neoliberalismo en nuestro país. Siempre han querido imponernos cosas. La construcción soberana debemos hacerla juntos, sin perder la alegría”, remató Gagey.

Publicado el 1 Abril de 2010
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