Inicio | Editorial | Eh! Historieta | Elige tu propia aventura | Carlín | Galería | Ingredientes | Carta de lectores

Escribe Graciela Hernández (1)

Ilustra Cristina Pérez

Género, etnia y clase

Diversidades y desigualdades

Las intersecciones de género, etnia y clase se producen en forma compleja generando desigualdades sobre las diversidades, en este caso nos interesa focalizarnos en la diversidad étnica/ cultural en América Latina y el Caribe a partir de un análisis situado especialmente en los debates teóricos que están generando las mujeres indígenas, negras y mestizas de este espacio colonizado y “descolonizado”.

-

-

En este subcontinente hemos sufrido distintos formas de dominación externa que siempre articularon desigualdades ancladas en las diferencias y generaron exclusiones de distinto tipo e intensidad. A lo largo de la historia de los países americanos se dieron distintas formas de discriminación que generaron marginación y subalternidades; entre los hitos emblemáticos se encuentran: la esclavitud de negros y negras, el trabajo forzado de  los indígenas y el genocidio/etnocidio en procesos como la “Pacificación de la Araucanía” en Chile y la llamada “Conquista del Desierto” en la Argentina. También fueron hechos fundantes la  explotación capitalista de su fuerza de trabajo, ya que los/as sobrevivientes de estas campañas de exterminio fueron incorporados a las actividades productivas en las peores condiciones laborales.

Por otra parte, las mujeres de los pueblos originarios fueron excluidas de todos los modelos explicativos de los hechos sociales, han permanecido casi invisibles para la historia, aunque su trabajo siempre aportó a la producción, como empleadas o subempleadas en estancias u otros establecimientos rurales, como mano de obra en la producción frutihortícola, en los algodonales, la zafra del azúcar y fundamentalmente como empleadas domésticas. En este complejo entramado vemos como la sociedad de clases tiende a legitimarse y a consolidarse conceptualizando a las diferencias sociales como si estuvieran basadas en diferencias naturales inmutables.

Género y colonialismo

Si entendemos que el género puede ser definido o entendido en términos generales como una construcción  cultural a partir de los cuerpos sexuados. Enfatizamos que no se trata de sexo ni de biología, se trata de cuestiones culturales y por lo tanto modificables. La teoría del género  introdujo un enfoque relacional según el cual sólo pueden comprenderse las experiencias de las mujeres si se las analiza en relación con las de los hombres.
Pensar las relaciones entre colonialismo y género nos conduce a un interesante punto de partida para reflexionar sobre cuestiones como la identidad, la existencia o no de un patriarcado universal, la heterosexualidad normativa, el uso del lenguaje, etc., porque nos pone en contacto con “otras” culturas y nos genera nuevos interrogantes acerca de ciertos “universales culturales”.
El concepto de género surgió en el marco de las luchas y los debates teóricos de las mujeres. El movimiento sufragista dio visibilidad al feminismo, especialmente en el mundo anglosajón; si bien el feminismo nunca ha sido homogéneo, ha tenido una notable impronta “occidental” y “blanca”, es así que las mujeres negras proclamaron sentirse relegadas por la falta de sensibilidad de las feministas blancas ante su opresión específica, de esta manera plantearon un problema nuevo que hasta entonces apenas había sido tenido en cuenta. Estas interpelaciones al feminismo hicieron notar que es necesario prestar atención especial a las diferencias que existen entre las mujeres.
La problemática de la diversidad en sociedades multiculturales y el feminismo tiene antecedentes en los trabajos de pensadoras como  Seyla Benhabib, esta filósofa aboga por una política multicultural democrática y deliberativa que permita una agencia de desarrollo para las mujeres.  Otra pensadora fundamental para aprehender estas problemáticas es  Gayatri Spivak, esta pensadora nacida en la India pero radicada en Estados Unidos, formuló en 1988 la siguiente pregunta: “Can the Subaltern Speak?”.  Spivak  sostiene que el  sujeto subalterno no puede hablar porque no tiene un lugar de enunciación que lo permita, y afirma que para las mujeres esta situación es peor, por la condición de mujer y de sujeto colonial. Su obra tiene el mérito indiscutible de ser un llamado de atención acerca de las dificultades que tienen las mujeres del Tercer Mundo para encontrar las condiciones discursivas para hacer audibles sus voces.
Spivak ha publicado recientemente un libro junto a Judith Butler, una filósofa señera de los estudios feministas e invitada en la última Feria del Libro y a la Universidad de Buenos Aires como conferencista. El tema de la identidad aparece como el eje de la discusión en los trabajos Butler, así como el colonialismo epistémico que se apropia de las culturas no occidentales para construir un “Tercer Mundo” y un “Oriente” donde la opresión de género se explica como el síntoma de la barbarie esencial.
Desde México, la investigadora y poeta italiana Francesca Gargallo, se pregunta  si se puede pensar a en un feminismo no occidental. Realizó este planteo preocupada por las cicatrices que ha dejado el colonialismo europeo en toda América Latina y por la necesidad de generar nuevas miradas sobre la situación de las mujeres.
En la actualidad se están afianzando distintas propuestas teóricas por parte de las feministas preocupadas por el tema del feminismo/colonialismo en América Latina, muchas de ellas desde sus posiciones de afrodescendientes, chicanas e indígenas. Como dice Ochy Curiel, la supuesta democracia de los países latinoamericanos tiene una matriz civilizatoria que ha sido impuesta con una ideología de dominación cuyo principal objetivo es  mantener las desigualdades socioeconómicas y ocultar la permanencia de los prejuicios raciales. Señala que entre los aportes de  las feministas afrodescendientes latinoamericanas y caribeñas –colectivo en el que Curiel se incluye- ha sido hacer visible la violencia sexual y psicológica dirigida a las mujeres negras e indígenas. La autora hace un interesante recorrido acerca de los logros de las feminista afrodescendientes, aunque también se preocupa por mostrar las reflexiones teóricas y las prácticas de las mujeres indígenas.
Por su parte Marisa Belausteguigoitia, trata de hacer visible las luchas de distinto tipo llevadas a cabo por mujeres a las que ubica en “las fronteras de la nación mexicana”, las indígenas del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional y las chicanas. La autora analiza la bibliografía resiente que revisa la simbología  de “la Malinche” y destaca la interpretación chicana/feminista con la intención de resignificar uno de los emblemas de la construcción del estado que ubicó a las mujeres indígenas en el lugar de la traición. Señala que es destacable cómo algunas de las mujeres que han “escapado” de México a Estados Unidos, han encontrado en la figura de Malinche  un recurso para la revisión la autolegitimación y empoderamiento y no para la vergüenza.
En cuanto a la Argentina, ubicamos a María Luisa Femenías como una de  las autoras que más ha trabajado y publicado sobre multiculturalismo y género, aunque si analizamos sus tres tomos sobre “Perfiles del Feminismo Iberoamericano”  veremos que no compila trabajos que tomen las intersecciones de género, etnia y clase para nuestro país.

Mujeres originarias
El modelo colonial y patriarcal que Europa implantó en América se impuso intentando la homogenización de las colonias, pero América sigue siendo diversa, presenta particularidades y desafíos para pensar las cuestiones identitarias que se intentaron unificar creando la categoría de “indio” como un colectivo que agrupaba a todos los pobladores del este continente. Sin dudas que el “indio” es un producto del colonialismo, “el indio” –de las “indias” no se habla- es una construcción colonial, es una de las tantas formas de colonialidad del poder y del conocimiento.
Los estados contemporáneos americanos surgieron delimitando fronteras que no tuvieron en cuenta a las naciones indígenas, muchas de estas naciones fueron atravesadas por fronteras que las dividieron. Con la caída del régimen colonial surgieron estados plurinacionales conformados por naciones a las que se intentaron asimilar, pero muchas de ellas siguieron latentes y de una manera u otra  se siguen haciendo visibles contemporáneamente. Los pueblos originarios han adquirido gran notoriedad por sus luchas, ejemplos de ellas son el movimiento zapatista, la llegada a la presidencia de Bolivia de Evo Morales, las luchas de los mapuche tanto en Chile como la Argentina, y  también porque con frecuencia se los ve en los medios de difusión masiva que nos muestran la increíble pobreza a las que se los ha sometido y los despojos que siguen sufriendo.
En el marco de estas luchas indígenas surgieron liderazgos femeninos, ya que con mucha frecuencia fueron mujeres las voceras de las luchas de las comunidades. Seguramente producto de esta situación es la publicación por parte de la Secretaría de la Nación de una compilación de historias y relatos de vida denominada: Mujeres Dirigentes Indígenas. Aunque en este trabajo se destaque que la resistencia de las mujeres de los pueblos originarios se ancló con bastante frecuencia la reivindicación del rol reproductivo y en las relaciones mujer/tierra como dadora de vida, nos ha llamado la atención como a partir de las historias y relatos de vida de las mujeres podemos aprehender la complejidad de la lucha de las protagonistas, que tuvieron que hacer frente a las opresiones familiares, de las distintas iglesias y de los partidos políticos que no las reconocían; así como a la discriminación y la falta de empleo que siempre han sido una constante.

Palabras finales
Hemos intentado articular una serie de reflexiones que nos permitan pensar en la intersección del género, la etnia y la clase y tratamos de identificar las características de las diferencias étnico-culturales que siguen generando subalternidades, fuertes desigualdades y violencia hacia las mujeres. Por lo tanto, abogamos por una teoría feminista que incluya a la diversidad étnico/cultural en sus planteos teóricos.
—————————

(1) Dra. en Historia, Especialista en Género. Investigadora Adjunta de Conicet y Profesora Adjunta en Epistemología y Metodología de la Investigación de la Universidad Nacional del Sur.

Comentarios
Escribe tu comentario
Nombre *
Website
Comentario

Aviso: Su comentario pasará por moderación. Por favor, no lo reenvie. Gracias.