Escribe Santiago Mazzuchini
Reseña sobre Alta Rotación
Lápiz, papel y Headset
Meradi Laura. Alta rotación: el trabajo precario de los jóvenes. Editorial Tusquets, Buenos Aires 2009
Alta Rotación, el primer libro publicado por Laura Meradi, se propone representar la experiencia del trabajo precario que sufren los jóvenes día a día en la Argentina. Para llevar a cabo la narración, la autora debió sumergirse durante un año en el rol de vendedora de tarjetas Ital-creed, operadora telefónica de Teletech, cajera de Carrefour, camarera de Portezuelo y crew (soldado raso según el diccionario de Oxford) de Mc’Donalds.
A partir de lo vivido en esos 12 meses, la joven escritora de Adrogué logró producir una descripción, con cierto aire etnográfico, sobre los modos de funcionamiento del trabajo precario. Este “aire” se puede apreciar en dos aspectos: los pasajes autobiográficos de Meradi, que colocan en escena el carácter subjetivo de toda representación, a través de relatos sobre las dificultades para poder llevar a cabo la realización de las crónicas; y la intención manifiesta de tomar recaudos para no alterar el orden de ese espacio, no develando a sus compañeros/as su verdadera identidad de escritora.
El libro abre con un epígrafe de Roberto Arlt, y a medida que vamos ingresando a ese mundo, el lector notará que esta referencia al conocido escritor argentino no es algo casual: Alta rotación nos ofrece una escritura fuertemente marcada por la experiencia corporal con lo narrado, donde lo que puede ser contado, aparece a través de “lo que iba haciendo marcas en mi cuerpo y en el cuerpo de los otros”, en palabras de la escritora en el prólogo. Se trata sin dudas de un libro nacido de la prepotencia del trabajo, que ofrece al lector un minucioso relato donde conocerá los escollos que hay que sortear para quedar seleccionado en un puesto laboral. Las diversas mentiras para quedar seleccionada en un puesto de trabajo y las abundantes descripciones sobre las formas arquitectónicas que conforman los espacios de control, ilustran al lector un mundo de apariencias que no dejará de ser contado en ningún momento del libro. Pero no todo es des-dicha en la experiencia de esta escritora, ya que a lo largo de su actividad, irá tejiendo amistades con sus compañeros/as de trabajo, lo que permite entre-ver una tensión ética. ¿Decir la verdad sobre su identidad, o mentirle a sus amigos/as para develar una verdad aún más importante: la explotación que generan estos trabajos?
Las potencialidades del libro radican en la puesta en escena de aquellas voces y cuerpos que no tienen representación ni en los diarios de tirada masiva ni en los programas televisivos más vistos, y en la descripción de aquellas prácticas de desvíos ejercidas por los/as trabajadores/as, al sistema laboral. Es que el protagonista de estas historias no es sólo quien narra, sino también (y principalmente) aquellas otras vidas cotidianas, in-visibilizadas por los procesos de explotación y subalternización laborales. No en vano, la autora indica antes de ingresar en la lectura de las crónicas que “El libro es para todos ellos. Si quiero que le guste a alguien, es a mis compañeros y a mis compañeras de trabajo. Lo escribí para que nos vean, y también para que nos veamos”.
Aunque el criterio de elección de los trabajos que la escritora padeció fue constituido tomando en cuenta la experiencia de los/as trabajadores/as que conoció en el transcurso de su experiencia, la autora afirma que su pasaje por este circuito de empresas le permitió contar que su verdadero trabajo y ese mundo de contratos basura y derechos laborales casi nulos, no son tan distintos. Se trata entonces no sólo de describir y vivir junto a los otros la experiencia de la explotación, sino también de un aprendizaje de aquellos circuitos de lo precario que no están tan lejos del mundo de la escritura.








