Solá non santo
Matrimonio por conveniencia

Como Secretario de Industria, Ganadería y Pesca del menemismo, el Ingeniero Felipe Solá, hoy referente opositor y adalid de la defensa de los intereses del campo, tuvo la llave para sembrar los últimos minutos de vida de cientos de miles de pequeños y medianos productores que presenciaron la muerte de cosechas, animales, libros contables, e ilusiones durante aquellos 10 años de pizza y champagne.
Al borde de un conflicto de intereses entre la función pública y su desempeño profesional, Solá hizo en 1996 el estudio de campo para la investigación de mercado del Roundup, el denominado herbicida total del gigante Monsanto. Autorizó el ingreso de la soja transgénica al país, coqueteando con el peligro de ese veneno.
En una entrevista firmada por Horacio Verbitsky en Página/12, Solá dijo que “no figura en ese estudio, que comprendió viajes suyos a varias provincias. Afirmó que fue un colaborador part-time del ingeniero agrónomo Marcelo Regúnaga, quien sí puso su firma en el trabajo. También dijo que no tuvo contactos posteriores con Monsanto y que no le ofrecieron sobornos para su autorización. La lectura del expediente administrativo, consumado en apenas 81 días y antes de que se firmara el dictamen jurídico, con 136 desordenados folios, de los cuales 108 corresponden a un trabajo de Monsanto sobre su producto, que ni siquiera fue traducido al castellano, justifican la pregunta al responsable”.
Lo que en realidad se lee entre líneas es que al parecer Solá y Regúnaga abrieron el mercado de la soja transgénica e hicieron el trabajo de sondeo de mercado para Monsanto, habilitando un gran campo de ganancias millonarias.
Hoy, Solá dice que no se arrepiente de nada de lo actuado y cuestiona la política seguida por el gobierno del ex presidente Néstor Kirchner y de su mujer Cristina Fernández, y plantea un debate sobre la introducción de los cultivos transgénicos y la forma en que se manejaron.
Lo cierto es que en ese estudio no figura ningún estudio pedido por los técnicos, al mismo tiempo que Solá firmaba la autorización.
Medios versus Gobierno
Cobos y Clarín cierran filas
El matutino eligió al mendocino para darle protagonismo en las tapas del pasado fin de semana. Se intentó poner a Cobos como una víctima del autoritarismo K. Entre palos a la Ley de Servicios Audiovisuales y denuncias por los Medicamentos Truchos, el diario de Ernestina Herrera de Noble ya eligió a su soldado. Repite el mecanismo que utilizó con De La Rúa y la Alianza en los últimos dos años del menemismo.
Epígrafe
La guerra es abierta. Ni los medios de prensa con grandes grupos económicos detrás –principalmente el Grupo Clarín- ni el gobierno nacional, ocultan el enfrentamiento encarnizado de las últimas semanas, que encontró en el proyecto de Ley de Servicios Audiovisuales la excusa perfecta para lanzarse dardos cada día más venenoso. Lo único que falta es que ambos sectores terminen de sacarse la careta para explicitar sus intereses ante la opinión pública. Lo que parece es que, directamente, ni los medios hacen periodismo, ni el gobierno vela políticamente por el bienestar social.
Casi con la misma lógica que utilizó en los últimos dos años del menemismo, donde profundizó el perfil de investigación y denuncia y brindó amplia repercusión positiva de la imagen de Fernando De La Rúa y la Alianza, el Diario Clarín parece repetir fórmula alrededor de la figura del vicepresidente Julio Cobos.
El viernes 11 de septiembre, la tapa del matutino tituló: “Acuerdo opositor para revisar la Ley de Medios”. En la foto se veía al mendocino compartiendo una mesa de reunión con Macri, De Narváez, Solá y referentes del radicalismo. Se consignaba que todos acordaron comprometerse en rever la ley a partir de la composición del nuevo Congreso. La noticia aparecía debajo de un gran titular que referenciaba al “operativo oficial de intimidación a Clarín”, en relación al gigantesco desembarco de inspectores de la AFIP en las oficinas del Grupo.
Al día siguiente, el sábado 12, el periódico insistió con la figura del vicepresidente. El titulo principal fue “Reacción de Cobos por la presión oficial para que renuncie”. Se dio por sentado que todos estaban al tanto de que voceros del gobierno pidieron al mendocino que renuncie si no le gustaban las políticas oficiales.
Por último, Cobos terminó de robarse las tapas de Clarín de todo el fin de semana el domingo 13 de septiembre. En el margen derecho aparecía un textual suyo: “No estoy condenado a quedarme callado”. Como agregado y para dejar bien en claro la intención del matutino, en la sección Ventana Indiscreta la periodista Paola Juárez firmó una crónica que dice que el “vice ya se mueve en privado como candidato presidencial”.
Todos los espacios brindados al mendocino en las tapas del matutino eran rodeados por los dos grandes temas que eligió el Grupo para pegarle al gobierno y bajar línea editorial: La “Ley K de Control de Medios” –tal como la rotulan en Clarín y el canal de noticias TN- y la polémica alrededor de los Medicamentos Truchos y sus coletazos en el oficialismo nacional y bonaerense.
Al menos por ahora, parece que Clarín decidió que su candidato para suceder a Cristina Fernández en el Ejecutivo nacional es Julio César Cleto Cobos. Habrá que esperar para saber qué sucede cuando el peronismo bonaerense tenga un referente que le saque varias cabezas al resto en la carrera hacia las presidenciales.









