Escribe Silvana Jáuregui [+] 

Sin pan y sin Trabajo (1892/93) Ernesto de la Cárcova

La vida sin contrastes

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A veces pienso que reflexionar sobre algunos temas de arte nos ayuda a tomar las cosas de todos los días como no tan lejanas, como si lo no resuelto todavía hubiera quedado allí plasmado para que no olvidernos que aún existe la injusticia, la desesperación, el olvido y el Miedo,  que no hace catársis para el lado de los que no tienen nada… de los que caminan por pan entre los autos, de los que todos los días cartonean en las madrugadas a la espera de que cosa los lleve o los traiga, de los inocentes sin techo…el miedo,   excusa televisiva para instalar la idea, sino por el contrario como no es zonzo… se mete en el cuerpo del que no quiere perder nada, cuando ya lo perdió todo, porque miró y mira para otro lado. Y se instala, la palabra, el concepto, por todos  los rincones, en los textos, en las imágenes, en el decir cotidiano, ya se instaló y no podemos con ella, (el subconsciente nos traiciona), la escuchamos a cada rato, y sin darnos cuenta  la escribimos, la escribo: in seguridad. Igual me resisto, no podré usarla hacia una sola dirección, entonces me retorno, me traigo y me quedo nuevamente con la imagen, con la idea…
Buenos Aires, finales del siglo XIX, una generación signada por la inmigración y el contraste (más de un millón de extranjeros llegaron al país). La masiva entrada de obreros europeos al puerto de Buenos Aires, (Entre 1857 y 1930 ingresaron 6,3 millones de trabajadores inmigrantes, mayoritariamente europeos  La población argentina, que representaba el 0,12% de la población mundial en el siglo XIX, pasó a representar el 0,57% de la humanidad en el siglo XX.) producirá cambios y movimientos: el pensamiento liberal, la oligarquía, el progresismo, la industrialización ,la urbanización , el crecimiento, la represión contrastará con  la exclusión, la explotación, la miseria y el desempleo, la reacción será el anarquismo , el socialismo, la clase obrera y la lucha revolucionaria. Bajo la presidencia de Juárez Celman, se produce la primera movilización revolucionaria (La Revolución del Parque de 1890). Pertenecer a un sindicato o participar de una  huelga serán hechos catalogados como delitos. El país comenzó a afrontar situaciones sociales como la explotación, la miseria y el desempleo, inéditas hasta entonces.

En este marco, Sin pan y sin trabajo es una de las principales pinturas de la historia del arte argentino. Pertenece a la escuela realista (2), movimiento que  tuvo su origen en la revolución industrial, de la mano de los profundos cambios económicos y sociales que nacieron en el siglo XIX. El arte,  necesitó mostrar y expresar esa realidad:
El cuadro de  la Cárcova (3) plasma el hogar de un obrero. La escena se desarrolla en un oscuro interior, con pocos elementos que dan cuenta de la pobreza de quienes la habitan, la enfermedad y el hambre quedan plasmados en los rostros y el cuerpo de la mujer y el obrero, las herramientas sobre la mesa muestran que no hay trabajo. La tenue luz del ambiente contrasta con el fondo de la ventana, digamos que estalla el afuera uniendo la temática a través de la mirada atenta  del obrero, una ventana que marca contrastes entre el afuera y el adentro. En la calle, la fábrica, las chimeneas humeantes y los obreros en lucha, contrastan con los policías como símbolo de la represión; en el hogar la miseria y el hambre, la madre contrasta con la impotencia implícita del obrero desocupado…” Los registros de la época dan cuenta de la miseria en que vivían los peones de las fábricas: miseria en la alimentación, en la vivienda, en la salud. Esta miseria contrastaba terriblemente con aparente prosperidad y los gastos suntuarios más extravagantes que caracterizarían al gobierno de Roca y luego al de su concuñado Juárez Celman, cuando Buenos Aires, como señala Palacios en su Historia Argentina, “se llenó de carruajes importados y empezó a ser el lugar de atracción para las “cocottes” de Europa que venían a arrojarse en los brazos de los jóvenes y no tan jóvenes ministros y diputados del régimen”. (Congreso Internacional de Semiótica Visual - Semiótica Visual: Teoría y Práctica, Siena, Italia, Junio de 1998- Belén Gachet)
Es indudable que la obra no perdió significado…parece la mirada hecha pintura de los sensibles, de los que en otros tiempos denunciaron el hambre y la desocupación, de los que lucharon por pan y trabajo y que  hoy igual que ayer, observan esta ciudad demandante, que sí aprendió de estos contrastes, que no olvidó, que aún resiste y que sabe que si esto no cambia, seguridad no tiene contenido.

 

 

 

 

 

 

 

 

1 Óleo sobre tela, 125×216 cm.Podemos apreciarla en el  Museo Nacional de Bellas Arte .Esta obra la comenzó a pintar en Roma, cuando su autor sólo  tenía 25 años  y no en  aquella  Argentina de  crisis  políticas  y sociales. La terminó hacia fines de 1893 en Buenos Aires. Fue exhibida por primera vez en 1894, en la segunda exposición de El Ateneo. 

2 Su característica principal es la reflexión sobre la realidad, sin idealizar ni la sociedad, ni la naturaleza, ni el pasado, como lo había hecho la corriente del  Romanticismo. También se caracteriza porque los artistas dejaron a un lado los temas sobrenaturales y mágicos y se centraron en temas más corrientes. Los principales sujetos pictóricos fueron los de la vida cotidiana. Los cambios fundamentales que hacen que se pase del romanticismo al realismo son: La definitiva implantación de la burguesía olvidándose de la causa de 1789, ya que prefieren saborear los placeres de la vida. La conciencia en los artistas de los terribles problemas sociales de la industrialización: trabajo para niños y mujeres, jornadas laborales interminables. Desencanto con los estímulos revolucionarios de 1848, que llevan al artista a olvidarse del tema político y a centrarse en el tema social.

 
3 Ernesto de la Cárcova (1866-1927). Nació en Buenos Aires, fue un pujante promotor de empresas de arte. Profesor en la Escuela de Estímulo de Bellas Artes, primer director y luego  maestro de la Academia Nacional, a raíz de la oficialización de aquel establecimiento, más tarde inspector de becados en Europa y, por último, fundador de la Escuela Superior de Bellas Artes. Asistió De la Cárcova en Turín, durante varios años, a la Academia Albertina, expuso en esa ciudad y un pastel suyo, “Cabeza de viejo”, fue adquirido por el rey Humberto I.

Publicado el 14 Julio de 2009
Comentarios

el cuadro es terrible! siempre me dio la sensación de que a la mujer la están secando… como una muerte lenta y, paradójicamente, segura

Escrito por Natalia | 16/7/2009 a las 12:37



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